Bomberos forestales trabajando en tareas de extinción en una zona boscosa bajo aviso.

Aviso naranja o rojo: cuándo debe cambiar el trabajo exterior

Un aviso naranja o rojo por calor no paraliza automáticamente el trabajo. Para quienes trabajan al aire libre o en centros que no pueden cerrarse, la empresa debe consultar el aviso rojo de AEMET y revisar el riesgo, las tareas, el horario y las medidas disponibles. Si la protección no puede garantizarse, deberá impedir determinadas labores durante las horas afectadas y adaptar, reducir o modificar la jornada.

Qué debe ocurrir ante un aviso por calor

La actuación no depende únicamente del color del aviso. Deben combinarse la información meteorológica de la zona y su periodo de validez con la evaluación de riesgos laborales del puesto.

  • Consultar el aviso oficial y las horas concretas afectadas.
  • Valorar la exposición, el esfuerzo físico, la ropa de protección y las condiciones personales conocidas.
  • Aplicar medidas preventivas antes de mantener la actividad habitual.
  • Suspender las tareas incompatibles con una protección efectiva durante las horas de riesgo.

La ley no establece un cierre automático

El Real Decreto-ley 4/2023, publicado el 12 de mayo de 2023, incorporó medidas específicas frente a fenómenos meteorológicos adversos. La regulación alcanza a los lugares de trabajo al aire libre y a aquellos que, por su actividad, no puedan quedar cerrados.

La empresa debe adoptar medidas adecuadas a partir de la evaluación de riesgos, teniendo en cuenta tanto las características del trabajo como las circunstancias personales o el estado biológico conocido de cada trabajador.

Cuando exista un aviso naranja o rojo de la Agencia Estatal de Meteorología —o del servicio autonómico correspondiente— y las medidas existentes no garanticen la protección, la adaptación puede incluir la reducción o modificación de la jornada. También debe prohibirse la realización de determinadas tareas durante las horas en las que concurra el fenómeno adverso.

Aviso naranja o rojo: cuándo debe cambiar el trabajo exterior

Medidas que pueden reducir la exposición

La respuesta debe ajustarse a cada puesto. Entre las opciones razonables figuran:

  • trasladar las tareas exigentes a las horas más frescas;
  • aumentar los descansos en zonas sombreadas o refrigeradas;
  • facilitar agua y permitir una hidratación frecuente;
  • organizar rotaciones y limitar el esfuerzo físico intenso;
  • reforzar la vigilancia y la comunicación entre equipos;
  • modificar o reducir la jornada cuando las demás medidas resulten insuficientes.

Estas decisiones corresponden a la empresa dentro de su gestión preventiva, con intervención del servicio de prevención y de la representación laboral cuando proceda. Un convenio colectivo o protocolo interno puede añadir reglas más concretas.

Cómo actuar si aparecen síntomas o condiciones inseguras

  1. Interrumpir la exposición inmediata y acudir a una zona fresca si aparecen mareo, debilidad, náuseas, confusión o dolor de cabeza.
  2. Avisar cuanto antes al responsable directo y seguir el protocolo de emergencias de la empresa.
  3. Comunicar al servicio de prevención las condiciones observadas: tarea, hora, temperatura percibida, falta de sombra, agua o pausas.
  4. Solicitar que se revise la evaluación de riesgos si las medidas no protegen de forma suficiente.
  5. Ante síntomas graves, pérdida de conciencia o confusión intensa, activar la asistencia urgente mediante el 112.

Antes de iniciar el turno, conviene revisar los avisos vigentes de AEMET, la zona afectada, el nivel y las horas de validez. La aplicación concreta de la norma depende de la evaluación preventiva y no sustituye el asesoramiento laboral o jurídico para un caso individual.

Source: Boletín Oficial del Estado

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