Una diferencia de solo 1 °C en el termostato puede cambiar de forma apreciable el tiempo que trabaja el aire acondicionado. No equivale a un porcentaje fijo de ahorro: el resultado depende del aislamiento, la humedad, la temperatura exterior, el tamaño del equipo y los hábitos de cada vivienda. En agosto, la estrategia más eficaz combina una consigna moderada, menos fugas de aire y un mantenimiento sencillo.
Por la redacción de Hispania Magna. Actualizado el 3 de agosto de 2026.
Ajusta el termostato sin renunciar al confort
Fijar una temperatura muy baja no enfría la casa más deprisa en la mayoría de los equipos domésticos. El aparato suele funcionar hasta alcanzar la consigna seleccionada; cuanto mayor sea la diferencia respecto al exterior, más prolongado puede ser el esfuerzo.
Un intervalo de 24 a 26 °C puede servir como punto de partida durante el día. No es una regla universal: una persona mayor, un bebé, alguien con una enfermedad crónica o una vivienda muy húmeda pueden necesitar otra configuración. Conviene ajustar la temperatura gradualmente y valorar el confort real de quienes viven en casa.
Por la noche, puede resultar suficiente elevar la consigna uno o dos grados, activar el modo nocturno o programar el apagado cuando la habitación ya esté fresca. Un ventilador de techo o de pie también ayuda a distribuir el aire y puede hacer confortable una temperatura más alta, aunque el ventilador debe apagarse al salir de la estancia porque refresca a las personas, no el aire.
Los cambios constantes también pueden perjudicar la eficiencia. Es preferible establecer horarios coherentes mediante un termostato programable o inteligente:
- Evita mantener vacías las habitaciones a una temperatura demasiado baja.
- Programa el encendido poco antes de utilizar la vivienda, si el equipo lo permite.
- Eleva la consigna cuando no haya nadie, sin exigir después un descenso extremo.
- Mantén cerradas puertas y ventanas mientras el sistema esté funcionando.
- Comprueba la temperatura con un termómetro independiente si sospechas que el sensor falla.
Sella las fugas que dejan escapar el aire frío
Un equipo eficiente pierde ventaja cuando el aire acondicionado sale por rendijas o entra calor desde el exterior. Las fugas habituales aparecen alrededor de ventanas, puertas, cajones de persiana, pasos de tuberías y uniones mal selladas.
La comprobación puede hacerse sin herramientas especiales. En un día caluroso, pasa lentamente la mano por los marcos mientras el aire acondicionado está encendido. Si percibes una corriente o una zona notablemente más caliente, revisa el cierre. También puedes observar si una cortina ligera se mueve junto a una ventana cerrada.
Para corregir pequeñas entradas de aire:
- Limpia y seca la superficie antes de colocar cualquier material.
- Instala burletes adecuados en puertas y ventanas con holguras.
- Aplica sellador compatible en juntas fijas deterioradas.
- Coloca un bajo de puerta cuando exista espacio visible con el suelo.
- Revisa que las ventanas correderas encajen y cierren por completo.
No deben taparse rejillas de ventilación obligatorias ni salidas necesarias para aparatos de combustión. Si la fuga está cerca de una caldera, calentador o instalación de gas, la solución debe valorarla un profesional.
Las persianas, toldos y cortinas opacas reducen la radiación solar antes de que caliente el interior. Durante las horas más soleadas, conviene proteger especialmente las ventanas orientadas al este y al oeste. Cuando la temperatura exterior descienda por la noche, ventilar puede ayudar, pero solo si fuera hace menos calor que dentro.
Limpia los filtros para recuperar el caudal de aire
Un filtro cargado de polvo restringe el paso del aire. El equipo puede tardar más en alcanzar la temperatura elegida, repartir peor el frío y acumular suciedad en otros componentes. La frecuencia de limpieza depende del fabricante, del uso, de la presencia de mascotas y de la cantidad de polvo ambiental.
Como rutina práctica, inspecciona el filtro una vez al mes durante los periodos de uso intenso. Si es reutilizable y el manual permite lavarlo, retíralo con el aparato apagado, elimina el polvo y límpialo según las instrucciones. Debe estar completamente seco antes de volver a colocarlo.

Los filtros desechables no deben lavarse. Sustitúyelos por un modelo con las dimensiones y características admitidas por el fabricante. Elegir uno excesivamente restrictivo puede reducir el caudal si el sistema no está preparado para él.
Señales de que hace falta una revisión profesional
La limpieza doméstica no resuelve todos los problemas. Solicita una revisión si aparecen alguno de estos síntomas:
- El aire sale con poca fuerza incluso después de limpiar el filtro.
- La unidad produce hielo, goteos persistentes u olores anómalos.
- El equipo se enciende y apaga con intervalos muy breves.
- Una habitación permanece caliente pese a tener las salidas abiertas.
- Se oyen vibraciones, golpes o ruidos que antes no existían.
- El consumo aumenta sin que hayan cambiado el clima ni los horarios de uso.
La unidad exterior también necesita espacio para expulsar calor. Debe mantenerse libre de hojas, bolsas y objetos que bloqueen el flujo de aire, siempre sin desmontar protecciones ni manipular componentes eléctricos.
Reduce el calor que entra antes de encender el equipo
La eficiencia energética doméstica no depende solo del aire acondicionado. Cada fuente de calor evitada reduce la carga que debe afrontar el sistema.
Cocinar con el horno, utilizar varios fogones o poner una secadora durante las horas más cálidas puede elevar la temperatura interior. Cuando sea posible, desplaza estas tareas a primera hora o a la noche. Apaga luces innecesarias y equipos electrónicos que permanezcan calientes sin estar en uso.
Cierra las estancias que no se utilizan únicamente cuando el diseño del sistema lo permita. En instalaciones centralizadas, bloquear demasiadas salidas puede alterar la presión y reducir el rendimiento. Si existen dudas, mantén las rejillas abiertas y consulta las indicaciones del instalador.
En viviendas con equipos individuales, concentra la climatización en las habitaciones ocupadas. Antes de encender otra unidad, prueba a mejorar la circulación del aire mediante un ventilador colocado sin obstruir la salida del aparato.
Plan de mantenimiento preventivo para todo el verano
Un calendario breve evita que las tareas se acumulen y ayuda a detectar fallos antes de los días más calurosos.
Cada semana
- Comprueba que puertas y ventanas permanezcan cerradas durante el uso.
- Retira objetos que bloqueen las entradas o salidas de aire.
- Revisa la programación y elimina horarios que ya no sean necesarios.
- Observa si el equipo tarda más de lo habitual en enfriar.
Cada mes de uso intensivo
- Inspecciona el filtro y límpialo o sustitúyelo cuando corresponda.
- Revisa burletes, cierres y juntas visibles.
- Limpia el polvo de las rejillas accesibles con el aparato apagado.
- Compara el consumo eléctrico con periodos de clima y ocupación similares.
Antes de cada temporada
Una revisión técnica puede incluir el estado de conexiones, desagües, intercambiadores, aislamiento y refrigerante. Estas operaciones requieren formación y herramientas específicas. Si el sistema funciona correctamente y el fabricante establece otro intervalo, debe prevalecer su programa de mantenimiento.
Cómo comprobar si las medidas están funcionando
La factura mensual por sí sola puede resultar engañosa: un agosto más caluroso o con más personas en casa puede elevar el consumo aunque el equipo funcione mejor. Conviene comparar días parecidos y registrar tres datos: horas de funcionamiento, temperatura programada y consumo total indicado por el contador o la aplicación de la comercializadora.
Mantén una misma configuración durante varios días antes de sacar conclusiones. Después, prueba un solo cambio —por ejemplo, elevar un grado la consigna— y compara periodos con condiciones similares. Este método no ofrece una medición de laboratorio, pero permite identificar qué hábitos aportan una mejora real en esa vivienda.
El objetivo no es apagar el aire acondicionado cuando el calor compromete el descanso o la salud. La prioridad es utilizarlo con una temperatura razonable, conservar el aire frío dentro de casa y corregir cuanto antes cualquier señal de mal funcionamiento.
Frequently Asked Questions
¿Por qué el aire acondicionado gasta tanto en agosto?
Porque debe compensar continuamente el calor que entra por ventanas, paredes, puertas y tejados. Cuanto mayor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la elegida, más tiempo trabajará el compresor. El consumo también aumenta con filtros sucios, humedad elevada, equipos mal dimensionados o estancias expuestas al sol. Por eso, subir ligeramente el termostato y frenar la entrada de calor suele ser más eficaz que buscar una temperatura muy baja.
¿Qué puedo hacer hoy para gastar menos sin pasar calor?
Aplica esta secuencia: 1) prueba una consigna de 24 a 26 °C y ajústala según las necesidades de la vivienda; 2) baja persianas o toldos antes de que incida el sol; 3) cierra puertas y ventanas durante el funcionamiento; 4) limpia los filtros siguiendo el manual; 5) combina el equipo con un ventilador cuando haya personas en la habitación; y 6) programa una temperatura algo más alta por la noche o durante las ausencias. Evita apagar y encender repetidamente el aparato o fijarlo a 18 °C pensando que así enfriará antes.
¿Cómo afecta esta estrategia a una vivienda o un pequeño negocio?
Reduce las horas de funcionamiento en los espacios que no se utilizan y limita los picos de demanda en los días más calurosos. En una vivienda, conviene climatizar primero dormitorios y zonas ocupadas; en un comercio u oficina, resulta útil ajustar el horario al de apertura y revisar cierres, escaparates y puertas de acceso. No existe un porcentaje universal de ahorro: compáralo anotando durante varios días el consumo del contador, la temperatura programada y las horas de uso.
¿Qué debo revisar después si la factura sigue siendo alta?
Consulta el consumo horario de la comercializadora o distribuidora y compáralo con días de temperatura similar. Después revisa la etiqueta energética, la antigüedad y la potencia del equipo, además del estado de filtros, conductos y unidad exterior. Si enfría poco, funciona casi sin pausa, pierde agua o hace ruidos anómalos, solicita una revisión profesional. Para adaptar el uso a alertas de calor y personas vulnerables, consulta los avisos de AEMET, las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y las guías de eficiencia del IDAE.
Source: Editorial research
Contexto y acciones Acerca de este artículo
verificación de fuente Cómo se ha elaborado
Las recomendaciones separan el mantenimiento doméstico seguro de las intervenciones que requieren personal cualificado.
- Se incluyen variables que pueden modificar el consumo de cada vivienda.
- Las temperaturas propuestas se presentan como un punto de partida adaptable.
- Se distinguen los filtros lavables de los desechables.
- Se advierte contra la manipulación de componentes eléctricos o refrigerantes.
- Alcance
- España
- Actualizado
- 2026-08-03 15:52
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