Vista elevada del interior de una iglesia antigua llena de fieles vestidos de blanco.

Flores, limoná y baile llenan Ciudad Real por su patrona

La Catedral de Ciudad Real abrió sus puertas el último día de julio para recibir centenares de ramos, hogazas de pan, dulces y cestas con frutos del campo. Miles de personas acompañaron una ofrenda a la Virgen del Prado que después se extendió por el centro con limoná, folclore, orquestas y los tradicionales toros de fuego.

La celebración comenzó tras la proclamación del Pandorgo, la Dulcinea y las Damas de 2026. Según la crónica publicada por el Ayuntamiento de Ciudad Real, la participación reunió a 58 delegaciones y mantuvo la actividad hasta las dos de la madrugada en varios escenarios de la ciudad.

58 delegaciones recorren el centro hasta la Catedral

Hermandades, cofradías, asociaciones, peñas y colectivos culturales participaron en el desfile. A ellos se sumaron grupos folclóricos, vecinos de las pedanías, representantes de municipios cercanos y autoridades.

El recorrido desembocó en la Catedral de Ciudad Real, donde miembros de la Real e Ilustre Hermandad y Corte de Honor de Nuestra Señora del Prado fueron colocando las ofrendas en el altar mayor. La sucesión de delegaciones permitió reunir centenares de composiciones florales junto con alimentos representativos del campo y la cocina local.

El presidente del Cabildo Prioral de Ciudad Real, Bernardo Torres, recordó durante el acto el origen de la fiesta y la relación de numerosos vecinos con la Virgen del Prado. Su intervención dio paso a la plegaria del Pandorgo 2026, Antonio Martín Ciscar.

Flores y alimentos con un destino solidario

Además de los ramos, las delegaciones entregaron panes, dulces y productos agrícolas. Los alimentos perecederos tenían previsto permanecer en el altar durante la ofrenda y ser retirados a primera hora del sábado por operarios municipales.

Su destino confirmado era la Residencia de Mayores Santa Teresa Jornet. De este modo, una parte de los presentes depositados ante la patrona pasaría de la ceremonia religiosa a la atención de los residentes del centro.

Antonio Martín Ciscar pidió ante la Virgen del Prado salud, unión para la ciudad y motivos para conservar el orgullo por las tradiciones locales. En su plegaria recordó a su madre, Carmen, fallecida ocho años antes.

El vínculo familiar también estuvo presente en su indumentaria. El Pandorgo vistió el mismo traje que había llevado su padre, Antonio Martín, conocido como el Malagueño, exactamente 25 años atrás cuando desempeñó esa representación.

Más de 500 litros de limoná en el Antiguo Casino

Finalizado el acto religioso, los asistentes se trasladaron al Antiguo Casino para continuar la celebración. Amigos y familiares del Pandorgo prepararon más de 500 litros de limoná y distribuyeron 40 kilos de garbanzos tostados entre quienes acudieron a felicitarlo.

El reparto recuperó la combinación tradicional de limoná y puñao, uno de los momentos más concurridos tras la ofrenda. Las cantidades difundidas por la organización reflejan la escala de una jornada que movilizó tanto a las delegaciones participantes como al público congregado en el centro.

Cuatro escenarios llevan la música a las plazas

La actividad se repartió entre el Paseo del Prado, la Plaza del Pilar, la Plaza Mayor y los Jardines del Torreón. En el Paseo del Prado actuaron el Grupo de Coros y Danzas Nuestra Señora del Prado, el grupo cacereño El Redoble y Mazantini.

Los Jardines del Torreón acogieron sesiones de DJ en directo, mientras que Gabinete de Crisis actuó en la Plaza del Pilar. La orquesta La Mundial cerró la programación de la Plaza Mayor a las dos de la madrugada, cuando los toros de fuego pusieron el último movimiento a la noche.

Source: Ayuntamiento de Ciudad Real

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