Un guiso de lentejas con boniato, zanahoria y tomate resuelve una comida completa para cuatro personas y se conserva bien para los días siguientes. Se prepara en una sola olla: sofríe las verduras, añade las lentejas y el líquido, y deja cocer hasta que estén tiernas. El tiempo depende de la variedad y de si las lentejas han estado en remojo. Como admite ajustes de líquido y se puede repartir en recipientes, también resulta práctico para cocinar con antelación y guardar varias raciones.
Ingredientes para cuatro raciones
- 300 g de lentejas pardinas
- 1 boniato mediano
- 1 zanahoria
- ½ cebolla
- 1 tomate maduro
- 1,2 litros de agua o caldo, aproximadamente
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva
- Sal
El caldo aporta más sabor; con agua, el gusto de las verduras y el aceite queda más marcado. Ten a mano algo más de líquido por si el guiso se espesa antes de que las lentejas estén tiernas. La cantidad indicada es aproximada: la textura final y cuánto líquido absorban las lentejas pueden hacer necesario ajustar durante la cocción.
Cómo preparar las lentejas con boniato
- Revisa las lentejas, retira cualquier piedrecilla y enjuágalas bajo el grifo. Si las has dejado en remojo, escúrrelas. El remojo puede acortar la cocción, pero no es imprescindible para las lentejas pardinas.
- Pela la cebolla y la zanahoria y pícalas en trozos pequeños. Ralla el tomate o córtalo en dados. Pela el boniato y trocéalo en piezas de tamaño parecido para que se cocine de forma uniforme.
- Pon un chorrito de aceite de oliva en una olla y caliéntalo a fuego medio. Añade la cebolla y la zanahoria y cocina unos minutos, removiendo, hasta que empiecen a ablandarse.
- Incorpora el tomate y cocina hasta que pierda parte de su agua. Aparta la olla del fuego un momento, agrega el pimentón y remueve; así se integra sin quemarse.
- Añade el boniato, las lentejas lavadas y la hoja de laurel. Vierte el agua o caldo hasta cubrir los ingredientes y lleva a ebullición.
- Cuando empiece a hervir, baja el fuego y cocina a hervor suave con la olla parcialmente tapada. Comprueba la ternura según el tiempo indicado para la variedad y el efecto del remojo; prueba varias lentejas antes de dar el guiso por hecho. Si falta líquido, añade un poco de agua caliente.
- Ajusta la sal al final y retira el laurel. Deja reposar unos minutos antes de servir para que el caldo se asiente.
Ajusta el caldo y la textura
Para un guiso más caldoso, añade agua o caldo caliente poco a poco durante la cocción. Si lo prefieres más espeso, deja la olla destapada unos minutos al final y remueve con cuidado para no deshacer todo el boniato. También puedes aplastar algunos trozos de boniato contra la pared de la olla y mezclarlos con el caldo.
El boniato aporta dulzor y suavidad, así que conviene probar antes de añadir más sal. Si el tomate es muy ácido, una cocción algo más larga puede ayudar a integrar el sabor. Evita subir demasiado el fuego: un hervor suave cocina las lentejas de manera más uniforme y reduce el riesgo de que se rompan. Si preparas el guiso con antelación, ten en cuenta que el reposo suele espesarlo; puedes recuperar una textura más ligera al servir con un poco de líquido.

Conservación y recalentado
Si vas a guardar raciones, enfría las sobras con rapidez. Reparte el guiso en recipientes poco profundos para que pierda calor antes y refrigéralo en cuanto se haya enfriado; no lo dejes durante horas a temperatura ambiente. Guarda los recipientes bien cerrados y consume las sobras pronto.
Al recalentar, calienta solo la cantidad que vayas a servir y remueve de vez en cuando. Las lentejas suelen espesar al reposar, así que añade un chorrito de agua o caldo si hace falta. Comprueba que la ración esté bien caliente antes de comerla. Si el guiso ha pasado demasiado tiempo fuera del frigorífico o presenta cambios de olor o aspecto, deséchalo.
Source: Editorial research
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